Sobre el declive de las humanidades y si las business schools tienen algo que decir al respecto

El profesor de Stanford Joan Ramon Resina ofreció ayer una lección magistral en ESADE, como lección inaugural del Taller de Humanidades. Una auténtica maravilla. Me pareció interesante que el profesor Resina mencionara que “no ha estat la tecnologia el que ha provocat la crisi de les humanitats, sinó la fragmentació”. Recuerdo que el filosófo Raimon Panikkar solía decir que la fragmentación del conocimiento en especialidades iba precisamente en contra del propio conocimiento. Si la fragmentación es el problema, ¿qué hacen las business schools para superarlo?. En los últimos años, Roger Martin ha impulsado desde la Rotman School de Toronto el campo teórico del Integrative Thinking, una disciplina que intenta conseguir resultados superiores en base a integrar perspectivas aparentemente alejadas y contrapuestas. Hace pocos días, leí un artículo de Alessandro del Fiore, de la London Business School, “The Insight Driven Organization”, en el que defendía la tesis que las empresas “are overlooking the compelling power of qualitative judgment”. Y dando un paso más al frente, en el libro Designing for Growth, se publica un curioso cuadro en el que se explica como los MBAs afrontan diversas situaciones en comparación a como lo hacen los innovadores.

Volviendo al profesor Resina, recuerdo que mencionó una palabra que yo nunca había escuchado, ya que situó las humanidades en el territorio del conocimiento “inpráctico”. Efectivamente, las humanidades representan la búsqueda de la verdad, lo cual no puede ser fragmentado ni puede asociarse a utilidad alguna. Entonces, ¿qué debemos hacer con las humanidades en las business schools? Lo contrario de lo que sugería ayer alguien en el público: “hacerlas más atractivas”. Esta anécdota, porque me parece anecdótico querer hacer más atractivas las humanidades, me recuerda el cómo están estructuradas las áreas urbanas en USA, donde fundamentalmente hay cuatro tipologías muy distinguibles: dónde se trabaja,  dónde se duerme, dónde se compra, y finalmente el “Old Town”. Estos últimos se han convertido en una especie de parques temáticos sobre la historia de la ciudad, en los que las familias pasean con el frapuccino de Starbucks en la mano, mostrando una leve sonrisa, que suele ser mutua, por la admiración que causa encontrarse en ese momento en tal lugar. Intuyo que las humanidades irán quedando arrinconadas a una especie de “Old Town” universitario, al que estudiantes de diversas disciplinas se acercarán de vez en cuando, como una forma de “turismo de las humanidades”. Como en cualquier Old Town, se toparán quizás con algun exhibicionista, al estilo de los “freaks” de Coney Island a principios de siglo XX, que ofrecerá una lección magistral sobre Shakespeare. ¿Pueden las business schools evitar la deriva “freak” de las humanidades? Las humanidades fomentan nuestra nobleza de espíritu (Resina) ,el pensamiento integrativo, el pensamiento crítico y reflexivo, y en general, lo que ha venido denominándose “the reflective exploration of meaning” (Rethinking Undergraduate Business Education), todas ellas cualidades que nos permiten, a partir de la toma de perspectiva y la profundidad, avanzar sin que cada avance sea un mero paso de una cadena cuya acción está orientada a un fin. Es posiblemente ese “sin-fin” el que nos ayuda a pensar “out-of-the-box”, elevando el conocimiento, pudiendo llegar al “qualitative judgement” que predica Alessandro del Fiore y que trasciende al “big data”. Una “elevación” que nos puede facilitar el convivir con los opuestos (integrative thinking). Y a todo ello no podemos llegar por medio de la fragmentación, es decir, el “turismo” de las humanidades, sino por medio de la integración en el curriculum de los programas de business education. Por este motivo, iniciativas como el Taller de Humanidades y el programa Vicens Vives, ambos en ESADE o el Program for Liberal Education for Adults, en Chicago muestran el camino por el que transitar. Desafortunadamente, programas como el Leadership for Change, del Boston College, han sido discontinuados tras 18 años. Los robots tomarán decisiones cada vez más relevantes y ocuparán puestos de trabajo cada vez más cualificados, pero siempre nos quedarán las humanidades para recordar que algún día fuimos humanos, también en las business schools.

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One thought on “Sobre el declive de las humanidades y si las business schools tienen algo que decir al respecto

  1. Grandíssima contribució. Fa gairebé vint anys vaig començar a seguir al professor Henry Mintzberg i al 2005 vaig llegir el seu “Managers, not MBAs”, llibre que va ser guardonat com el millor llibre de Management del 2004 per part del setmanari “The Economist”. En aquest llibre vaig començar a sintonitzar amb aproximacions com la d’aquesta entrada. Tant aquestes lectures com les del professor Clayton Christensen m’han estat molt útils de cara a fer més concret el concepte d’innovació, i, sobretot, a clarificar-ne el llenguatge.

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