¿Por qué preferimos apostar: por un ranking elevado o por una experiencia con sentido?

En otros posts de rethink.edu ya he hablado del impacto de los rankings en business education y higher education. En general, en la universidad como en otras esferas institucionales, encontramos niveles de conflictividad importante entre los incentivos a corto plazo e incentivos a largo plazo. En ocasiones, ambos deben convivir, lo cual nos empuja a gestionar la paradoja. Hace unas semanas, el Gallup Institute y la Purdue University presentaron los resultados de un macroestudio realizado con 30,000 antiguos alumnos de universidades de USA, de todas las edades y grupos sociales. Lo interesante del estudio es que por primera vez se adentraba en los incentivos a largo plazo. Concretamente, preguntaba a los graduados por dos factores de gran relevancia para medir su “felicidad” actual: 1) su nivel de engagement en su puesto de trabajo (trabajo con sentido, realización profesional, proyección); y 2) su bienestar general (social, comunitario, familiar, emocional, económico y físico). El estudio trataba de averiguar el impacto que la universidad ha tenido en estas dos grandes componentes de la vida. Los resultados son reveladores. Trato de sintetizarlos:

1) El tipo de universidad donde estudiaron tiene escaso impacto. La posición de la misma en los rankings no tiene ningún impacto, ni en el engagement profesional ni en el bienestar general.

2) Cuando los graduados tuvieron profesores que ejercían un rol de mentor, que les inculcaban la curiosidad por aprender y que les animaban a perseguir sus sueños, entonces, la probabilidad de estar “engaged” en el trabajo y la probabilidad de alcanzar un mayor bienestar general, incrementan X2 ! Además, la probabilidad de engagement con el “alma mater” como antiguo alumno, incrementa X6 !

3) Cuando los graduados tuvieron experiencias curriculares “diferenciadas”, que les inculcara una forma de trabajar basada en la profundidad de pensamiento (algo parecido a una orientación hacia “liberal arts”), así como también experiencias que les ayudara a aprender fuera de la universidad (prácticas, intercambios, study tours,…), entonces la probabilidad de estar “engaged” en el trabajo mejora X3.

4) Finalmente, los factores están interrelacionados, ya que estar “engaged” en el trabajo hace que la probabilidad de bienestar general vital incremente X5.

Como cualquier estudio tiene limitaciones metodológicas y de las conclusiones del mismo no puede ni debe formularse ningún dogma. Sin embargo, abre un nuevo campo de análisis sobre el impacto de la universidad, y plantea  el debate de cuáles deben ser los incentivos para sus administradores y profesorado.

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