Imaginando (iii): un sistema de “draft” … para las universidades!

Hace pocos días salía publicado en New York Times un artículo tan profundo como delirante sobre los Philadelphia 76ers, uno de los más legendarios equipos de la NBA. Resulta que sus nuevos propietarios, provenientes del venture capital, han evaluado los diferentes escenarios de futuro del equipo, y su conclusión ha sido que el mejor escenario a corto plazo es … perder! Como saben, tanto en la NBA como en el resto de deportes profesionales de USA funcionan los sistemas de “draft”, en los que a principio de cada temporada se asignan los mejores jugadores jóvenes (provenientes de las ligas universitarias o de las internacionales) a los diferentes equipos profesionales, con un método “inverso”: los peores equipos de la última temporada tienen derecho a elegir primero, y así sucesivamente hasta el campeón, que elige el último. Estoy simplificando porque en cada uno de los cuatro grandes deportes hay variaciones. Sin embargo, lo que sí tienen en común es que constituyen un modelo de nivelación que fomenta la competencia abierta entre equipos, opuesto a lo que sucede en Europa. En las ligas europeas tendemos a asistir a una dinámica de concentración de poder en los dos o tres equipos grandes, cuya distancia con respecto al resto es cada vez mayor, lo cual elimina la competencia y llega a establecer verdaderos duopolios. No sólo eso, al que lo hace mal el sistema lo penaliza dos veces, porque lo envía a una categoría inferior en la que tendrá dificultades para retener y reclutar talento y verá reducidos los ingresos de asistencia de público y televisión. El sistema de draft es sin duda un sistema de Signaling, como lo es el sistema de “handicaps” en el golf: es decir, por no poder “fichar” hasta el último lugar envío una señal de fortaleza, y viceversa. Pero qué sucede cuando las señales no son honestas? Por ejemplo, qué sucede cuando una business school dice medias verdades en un ranking? Quizás la señal que envía al mercado no es la que debería, y como los rankings son juegos de suma cero, otra escuela que debería estar en mejor posición aparece peor posicionada. Cuando una escuela envía señales deshonestas, afecta a la honestidad y por lo tanto la calidad global del sistema. Cuando leí el artículo de los 76ers pensé que probablemente la señal de debilidad no era honesta. Los 76ers han jugado 19 partidos esta temporada y sólo han ganado … 1!. Es decir, sus propietarios se han tomado en serio la idea de quedar últimos. Sin duda, este hecho añade una dimensión surrealista a la NBA y perjudica la honestidad del sistema de Signaling. Sin embargo, otra pregunta me acechó inmediatamente. En la industria de la higher education, y en especial en la business education, es cada vez más significativa la dinámica winner-takes-all, en la que un grupo competitivo constituido por las grandes marcas globales (Harvard, Stanford, MIT, Oxford, etc…) tiene cada vez más poder de atracción de talento, mientras que el resto se van resituando en una larga cola (long tail). Podría funcionar un sistema de draft? Podríamos imaginar que la reunión anual de la Academy of Management los recién doctorados fueran presentados como futuras estrellas de la educación, y las business schools obtuvieran derechos de contratación de manera inversamente proporcional a su ranking?

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